En el taller abordamos con más detalle algunas percepciones sobre comida saludable. Al preguntarles si habían intentado comer más saludable, varios dijeron que sí. Sin embargo, señalan que no es fácil. Lo más difícil es el apoyo de la familia que prefiere seguir tradiciones, otros jóvenes indican que la mayor limitante es no saber cocinar saludable o sin carne y que esta preparación sea agradable para comer; finalmente, manifestaron también un miedo al rechazo social por parte de sus amigos. Aún existe una percepción de debilidad hacia las personas que intentan llevar una vida más saludable. Otros afirmaron que la falta de tiempo y de voluntad personal son los factores limitantes.
En cuanto al término alimentación sostenible, la mayoría de las personas entrevistadas no tiene un conocimiento específico sobre el término. Muchos lo relacionaron con la sostenibilidad en el tiempo; es decir, que sea más llenador por más tiempo o que no sea perecedero. Al explicar el significado de sostenibilidad hubo un ligero interés. Sin embargo, la mayoría de los participantes no adopta prácticas de sostenibilidad o de cuidado del medioambiente en sus hábitos diarios.
Señalan que han podido constatar que cada vez hay más venta de jugos, frutas y ensaladas, pero en determinadas zonas, no en todas partes, y muchas veces el costo es alto y no satisface. Esa es la principal razón por la cual no es su primera opción de comida en la calle. Consideran que, en general, lo sano siempre cuesta más o hay que saber dónde conseguir los alimentos, la oferta es limitada. Las personas participantes del taller también afirman que les gustaría mucho poder comer sano en las calles.