Por: Matilde Rada y Joan Rechberger
Las abejas son una de las especies más valiosas del mundo, que se encuentran constantemente amenazadas por la actividad humana.
Junto a otros polinizadores como los murciélagos, mariposas, aves y moscas. Transportan el polen de una flor a otra por lo que posibilitan la reproducción de árboles y plantas. Gracias a los polinizadores existe la biodiversidad en nuestro planeta.
Las abejas son excelentes polinizadoras porque pueden visitar miles de flores en un solo viaje, recoger polen para su alimento y para las necesidades de su colmena, además de esparcirlo por flores de la misma especie.
Servicios ecosistémicos de las abejas
Entre algunos servicios ecosistémicos de la polinización están:
- El aporte a la seguridad alimentaria, ya que un tercio de la producción mundial de alimentos y el 90% de las flores depende de polinizadores (FAO, 2023). Mientras haya más polinizadores, habrá más y mejor producción.
- A nivel económico, se ha calculado que el valor de la polinización en la agricultura es de 265.000 millones de euros anuales en el mundo (Crespo, 2019).
- Como se dijo antes, una de sus contribuciones es a la biodiversidad, lo que es vital porque nos estamos enfrentando a la sexta extinción masiva de especies.

Algunos datos curiosos
Además de sus contribuciones a la humanidad, las abejas son muy interesantes. Existen alrededor de 20.000 especies de abejas, pero solamente siete producen miel. En una colmena promedio, viven 60.000 abejas, de las cuales unas 40.000 salen todos los días por polen y néctar, haciendo unos 20 viajes y visitando 30-50 flores en un radio de 1.500 metros. Es decir, visitan millones de flores por día (Fundación Amigos de las Abejas, s.d.).
Las abejas tienen un comportamiento complejo. Se comunican entre sí con movimiento corporales conocidos como “bailes” para hacerse saber la posición de las flores. También tienen muy buena memoria que les permite recordar dónde están las flores y su colmena. Las abejas son animales sociales, son capaces de aprender y de tener experiencias positivas o negativas. Además, tienen sistemas nerviosos centrales por lo que son capaces de sufrir y de disfrutar (Ética Animal, s.d.).
Insectos cuya extinción amenaza al sistema alimentario

Pero las abejas están en peligro de extinguirse por muchos motivos, muchos de ellos relacionados con problemas ambientales causados por la alimentación. Entre los principales están: el cambio de uso de suelos por los monocultivos intensivos o la ganadería extensiva; el uso indiscriminado de insecticidas; el crecimiento urbano y el cambio climático.
Estamos exponiéndolas a plaguicidas tóxicos, reduciendo sus alimentos, reduciendo sitios para asentarse y reduciendo sus capacidades de reproducción (Crespo, 2019). Como se puede ver, todas las amenazas son causadas por actividades humanas.
Por su enorme importancia su extinción tendría consecuencias dramáticas, porque se pondría en riesgo a miles de especies de pequeños mamíferos que se alimentan de ellas, y a su vez son el alimento de mamíferos más grandes. Si las amenazas continúan, también podrían extinguirse muchos alimentos básicos en las dietas locales de la humanidad. Es decir, acabar con ellas significaría acabar la vida como la conocemos.
Además de la polinización, las abejas son valoradas por la producción de miel, que se obtiene cada vez más mediante la apicultura. Esta palabra viene del latín: “apis” significa abeja y “cultura” que es cultivo. Es decir, es la actividad de cultivar o criar abejas. Cuya meta es obtener miel, polen, propóleo, jalea real y veneno de los aguijones (Fundación Amigos de las Abejas, s.d.).
Para ello, prácticas comunes son el corte de alas, el marcado con pintura y la inseminación artificial de la abeja reina. También se rocía con humo las colmenas para tranquilizarlas y manipularlas o extraer la miel. Si bien se critica a la apicultura por este tipo de prácticas, que lastiman a las abejas, también se la reconoce como una alternativa económica a las amenazas que las ponen en riesgo de extinción, como la deforestación y los monocultivos. Es un debate abierto, puesto que la apicultura muchas veces deja de lado el cuidado de abejas nativas que polinizan alimentos específicos de la agrobiodiversidad, por ejemplo, las abejas orquídea o mamuris que polinizan la flor del árbol de castaña, pero no producen miel y necesitan del bosque primario y secundario para su subsistencia.
Sin bosque no hay abejas nativas y sin estas abejas la economía local de muchas familias también se vería afectada.
Con el avance de la deforestación, la mancha urbana y la agricultura de monocultivos se las pone cada vez más en riesgo. Una de las soluciones que proponen muchas organizaciones es detener el uso de insecticidas tóxicos, asociados a los monocultivos, y transitar a prácticas agroecológicas (Greenpeace, s.d).
Para avanzar hacia alternativas que no pongan en riesgo a las abejas, es necesario promover consciencia de la importancia que tienen para la reproducción de la vida. Aprovechando el Día Mundial de las Abejas, difundamos la importancia de las abejas para todos y todas usando medios creativos y expresiones artísticas como medio de concientización. ¿Se te ocurre alguno?

Referencias
Ética Animal. (s. f.). La explotación de las abejas.
FAO. (s. f.). Día Mundial de las Abejas.
Crespo, C. (2019). ¿Qué pasaría si desaparecen las abejas?
Fundación Amigos de las Abejas. (s. f.). Abejas.
Greenpeace. (2019). La polinización de las flores es vital para nuestra alimentación y para la biodiversidad, pero las abejas, unas de las principales encargadas de esta misión, están desapareciendo.