La homogeneización del comer es una ventaja enorme para las grandes fábricas, pero significa el fin de las culturas, de la individualidad y de algo profundo en nosotros y nosotras. Porque el comer nos da esencia. Cada sazón, cada insumo regional, cada costumbre define nuestro ser. Comer no es solo llenarse, es definirse, dibujar las fronteras del yo.